miércoles, 21 de julio de 2010

Sumido en el silencio



Silencio.
Es amargo, dulce, calmado, tenso, emocionante y sobrecogedor. Tan difícil de romper cuando uno quiere respuestas…..y tan frágil que una simple palabra puede matarlo.
Silencio es mirar hacia dentro, buscar en tu alma, escuchar solo los latidos de tu corazón. En silencio es cuando uno puede hablar consigo mismo. Cuando la única respuesta viene de tu interior. Hay gente que canta en silencio, gente que llora en silencio, gente que ama en silencio, y gente que muere en silencio.
Dicen que es la ausencia de sonido. Que un silencio es un vacio….pero el silencio, a veces…te llena de preguntas, de matices, de sentimientos y emociones. ¿Qué vacio puede hacer eso?. Un silencio no está nunca vacio. Su interior siempre está lleno de ti. En el más absoluto silencio es cuando llenas el hueco que consideramos vacio con nuestra historia, con nuestros pensamientos, con nuestras reflexiones…Hay palabras vacías…promesas huecas…..pero no silencios.
Un silencio es sabio, porque nunca se equivoca. Si uno no va a decir algo más hermoso que el silencio, es mejor que no diga nada…. Un silencio no juzga, porque tan solo refleja tu propio juicio. Un silencio es amigo. De mis horas de silencio crecen las palabras de mis canciones, las frases de mis cuentos, y las flores de mis metáforas.
Pero al ser el silencio poco más que un espejo que nos refleja, un diario de bitácora, o una pausa para pensar…Nos arriesgamos a que las turbias hebras de nuestro pensamiento se retuerzan y formen trampas. Lazos y redes de arrastre que dragan los pantanos llenos de demonios de nuestro subconsciente. ¿Quién sabe qué ignotas y malignas bestias, qué terribles leviatanes, surgirán a la luz de nuestra mente?. ¿Sabe aquel que lo invoca lo que puede trepar desde los pelágicos abismos de su alma?. ¿Está dispuesto a pagar el precio del silencio?.
Al son del silencio baila el negro Behemoth del autodesprecio, repta la Arpía de la inseguridad, y medra la paralizante Hidra de la soledad. Siempre están ahí, moran con nosotros, forman parte de nuestro ser, pero solo cuando el volumen de nuestros pensamientos cae…salen a jugar con nuestra cordura. De la mano de un silencio pueden venir las lágrimas, la desdicha, el pesar, la duda y el miedo. El silencio puede ser cruel, duro e implacable.
Un silencio puede ser culpable, pero nunca El culpable. El silencio no sabe de causar daño, tan solo nos devuelve la mirada desde el otro lado, como una instantánea en la que el fotografiado clava sus ojos a la cámara. Para nuestro horror, muchas veces, nuestro reflejo es retorcido, sucio, ajado y pálido.
Y es que el silencio no miente.
Silencio es la única palabra que tiene más de mil letras.

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